Con una rubia grandota en Algarrobo de San Antonio

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Las rubias siempre fueron mis fantasías de pequeño. Por eso viajé a estados unidos y pude tirarme varias rubias putonas que entregaban el culo de forma rápida. Pero un día vi a Jhoana; ella era una rubia de 1.80, con piernas grandes y robustas, con el trasero rico y formado y con un rostro de puta angelical. Me costó un poco tenerla, pero cuando la tuve; me la caché de todas las formas posibles, hicimos el misionero, el 69, y el beso negro. Este ultimo era su favorito, y no sólo de ella, sino también el mío. Su culo olía a rosas y cada vez que le pasaba la lengua era lo mejor de la noche.