De puta insaciable a esposa ejemplar en Puerto Montt

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Tu piel es la piel blanca, limpia, suave y hermosa. Te quiero ganar a ti, quedarme contigo que este sea mi premio por ganar este peligroso juego de seducción. Eres tan linda y sexy que no me importa que te hayas acostado con todo el barrio y que conozcas todos los hoteles de cinco distritos a la redonda. Eso es lo de menos para mí. Quiero hacerte mi esposa y que seas la madre de mis hijos. Ir de la mano contigo por la calle, orgulloso. Pues no me importa que hablen a mis espaldas, luciré mis cuernos con orgullo. Podrás estar en otras camas pero todas las mañanas amanecerás a mi lado.