Dominatrix con strap-on sodomiza a su joven e inocente sirvienta

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Cuando Vanessita ganó el trabajo como empleada del hogar en esa casa pensó que su suerte había cambiado. Le intimidaba un poco los tatuajes de la jefa de casa pero pensó que se acostumbraría. Ella no tenía la menor sospecha que esa obesa mujer era una dominatrix que le gustaba coger a jovencitas con ayuda de un strap-on. Eso lo descubrió ella una mañana en que quedaron a solas y la mujer se la cogió en el sofá de la sala. La joven quiso resistirse al principio pero luego se dejó llevar y sucumbió a la lujuria pues el placer de la carne nubló sus sentidos y se entregó por completo a su nueva amante.