En su propia casa le partí el culo

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Me la follé en su propia casa y sí que era una loba: cada vez que la penetraba, ella alzaba más las piernas y lloraba como recién nacida, pero cuando le daba por el culo; me decía más dame más… yo no tuve piedad y le romí el culo mientras me la jalaba del cabello hasta doblar el cuello lo más que se pueda. Era evidente que esa puta no era de las que se van apenas les pagan. Siempre quiere repetición pues se acostumbró a mi verga nervuda y torcida. Lo mejor era meterle un polvo rápido pues gemía desesperada.