Jovencitos lo hacen a escondidas hasta llegar al orgasmo

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Una lluvia torrencial se desata en casa de sus padres, y ella aprovecha para encerrarse con su pololo y meterse un buen polvo antes que regresen sus progenitores y los sorprendan en pleno juego de adultos. Ese par de tortolitos recién han descubierto los placeres de la carne y no se dan tregua para disfrutar de los placeres prohibidos. Mientras el cielo parece haber desatado un torrente, ellos gozan como cerdos que irán al día siguiente al matadero pues no quieren desaprovechar un solo instante. Amor y lujuria en todo su esplendor. Juventud, divino tesoro que todos añoramos cuando llegamos al otoño de la vida y solo quedan los recuerdos.