Jugando con mi amigo para disfrutar de su pichula

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Mi amigo me gustaba, pero no me atrevía a decírselo; pero un día me armé de valor y me puse jeans pegados y sexys para llamar su atención. Fui a su casa y sin dudarlo, apenas me abrió la puerta, le dije que lo amaba; él se quedó sorprendido por un segundo, pero después reaccionó y me dijo que yo también le gustaba y le ponía como un oso, mi gran culo y que siempre quiso besarlo y penetrarlo. Me volteé para que pudiera verla y manosearlo a su gusto. Sus manos atraparon mis glúteos como garras, ahí en el dintel de su puerta.