La hija de mi vecina visita mi humilde morada

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Ser un estudiante pobre no me permite acostarme con mujeres sofisticadas, pero eso no me baja la moral. Siempre hay alguna mujer que necesita un poco de atención. Todos sabemos que ellas dan sexo a cambio de amor mientras que los varones prometemos amor a cambio de sexo. Es una transacción donde algunos ganan y otros pierden, pero nadie puede quejarse pues todos gozamos una parte o todo el tiempo. Es cuestión de saber acomodarse a las circunstancias y gozar sin pensar en el futuro, que puede ser próspero o desgraciado, eso solamente lo sabremos con el tiempo que transcurre sin pausa.