Lamiendo la deliciosa verga de mi pololo de Cerrillos

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Cuando mi pololo de Cerrillos me mostró su verga, me la metí a la boca y fue como tomar leche caliente de un biberón; fue una sensación increíble que quiere que se repita, pero sin que nadie se llegue a enterar. Fue delicioso. Y cada vez que la chupo me gusta más. No sé si es él, así que creo que probaré otras vergas antes de dar mi opinión final. Quizás soy una adicta al semen y nunca me había enterado. Me fascina el sabor y la textura viscosa de su leche. Nunca pensé que soñaría con el momento de agacharme y chupar.