Le presté dinero y a cambio le rompí el ano

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Juana era una señora de 50 años que siempre pedía dinero prestado, hasta que se topó conmigo. Me pidió unos dólares, pero yo le dije que se los podía prestar si ella me daba a cambio su enorme culo, aunque sea por una noche; ella aceptó con la cara triste, pero me dijo que necesitaba el dinero. Así que acudió a la cita con un frasco de aceite de bebé para que la sodomización no fuera tan dolorosa. Aunque en realidad se hacía la estrecha pues ese culo ya había sido horadado antes. De todas maneras usé el aceite para penetrarla con mayor facilidad.