Me comí al guardia del zoológico con cara de boludo

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Cuando voy al zoológico me gusta ver a los gorilas que son tan grandes y fuertes me dan ganas de masturbarme y muchas veces lo hice sin que la gente se diera cuenta, pero esta vez quería ir más allá; quería cogerme algo ahí, o sentir un pene de lo que sea dentro mío. Para mi suerte estaba el chico de seguridad: tímido, alto e inocente, o sea, era perfecto para tirar. Me lo llevé con engaños a la parte alejada del bosque y le comí la polla hasta dejarla bien parada y mojada, y agarrándome la concha me la metí.