Me dio contra la mesa sin piedad en Natales

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En la entrada del departamento nos encontramos por unos segundos hasta que empiezo a producir y de nuestros gemidos se hacen un solo y yo ató mis piernas a su cintura para sentirlo más dentro de mí mis piernas están muy abiertas y mi espalda muy tiesa de modo que mis pezones duros se rozan contra su pecho y mi clítoris toca en cada movimiento sus vellos púbicos, apoyo las manos en los bordes de la mesa y me abandonó a un orgasmo curioso él me está besando en la boca y sigue moviéndose después de que yo ya me vine, se mueve, se mueve cada vez más rápido.