Mi abuela es una auténtica tragasables y me lo demostró

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Mi abuela es una especialista en chupar pingas. A mi me lo hace cada vez que voy a su casa. Y es que a pesar de 80 años, sus senos caídos, su piel arrugada y trasero fofo, ella tiene una buena dentadura y una lengua de mil demonios que te saca conejos al pito. Ella primero lo olfatea, luego lo lame y encima le echa un poco de sal: ahí comienza saborearlo como si tratara de un plato de sopa o de comida. Son décadas de experiencia, así que puedo afirmar sin ligar a dudas que lo chupa y coge como las diosas.