Mi debilidad es que me mordisqueen suavemente los pezones

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Atrapa mis pezones con su boca. Yo no tengo fuerzas para seguir es muy excitante. No puedo resistirme. Extendí mi mano y me vi el pene del animal así al depósito muévela me dijo uno de ellos y se la comencé a mirar hasta que soltó un torrente blanco que llenó la vasija yo estaba impresionada por lo que había presenciado y nunca me imaginé que esas cosas existieran mi mano estaba impregnada por la sustancia blanca que había soltado. No pude resistir la tentación y me la llevé a la boca, probándola con fruición. Sabía delicioso. Desde ese día me volvía adicta al semen.