Mi lengua ladina resbalaba por toda su entrepierna

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En eso ella se paró y se puso al frente mío; nos miramos a los ojos y ella me dijo: “sabes coger” yo le dije que sí, porque había visto porno y tenía la idea de que se hacía. Entonces yo empecé bajándole el buzo, y ahí vi su ropa interior rosada que olía a limpio: ella estiró una pierna sobre el mueble y de manera rápida metí mi negra cabeza en su rica concha: esta olía a rosas y era muy húmeda; de esa manera mi lengua ladina resbalaba en toda su entrepierna de un lado a otro con rapidez creciente.