Montando a mi empleada del hogar el domingo pasado

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La empleada que viene a limpiar la casa me pidió un poco de agua y como vi que estaba cansada la hice pasar a mi sala. Le invité agua y algo de café; también se sirvió con un plato de sopa caliente. Claro todo esto le iba a costar, así que apenas acabo de comer todo lo que le serví me paré con el falo duro y se lo metí a la fuerza en la boca: su asombro no tuvo reacción debido que la incliné sobre la mesa y la comencé a puntear y luchaba inútilmente por quitarse mis 90 kilos de encima.