Pelirroja exigente quiere tragarse mi leche a cualquier hora

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Una extranjera pelirroja me pedía direcciones; entonces la llevé a comer algo por ahí para que se sienta más en confianza. La pellirroja tenía unas patas blancas y ricas que me pusieron duro apenas vi como las cruzaba: el short azul hacían que se le resalten mucho más a plena luz. Cuando la llevé al su hostal nos metimos los dos a follar, y cuando una mujer está de viaje, sola, es un caché casi seguro. Esa noche em la follé bien y le deje varias mordidas en la nalga para que se acuerde de mí; no sólo, sino también tiré mi leche en su culo y aparte lo escupí.