Recogí a una rubia tetona en carretera de Rancagua

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A esta rubia tetona la recogí en la carretera donde había quedado varada. Ni bien avanzamos le propuse hacer una breve parada técnica en casa de unos conocidos que estaban de vacaciones y me habían dejado la llave. Cuando estuvimos en un lugar privado, a salvo de miradas curiosas, la nena se me regaló así que yo no dudé en hundirle el pene en todos sus orificios. Nada como meterse un buen par de polvos con una hembra dispuesta y muy califa. Ese sexo salvaje es de los mejores pues no genera ningún compromiso y permite disfrutar sin pensar en el mañana.