Swinger por accidente en la zona residencial de mi barrio

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Noté que tenía muy húmedo entre sus piernas y por encima de las bragas las tenía húmedas y mojadas de rodillas frente a la cabeza entre los dormitorios. Mi esposo estaba despierto en la cama y con el pene erecto, pero no se levantaba. Prefería ver cómo él me acariciaba todo el cuerpo y me lamía en mis partes íntimas que ya chorreaban hasta mojar las sábanas. No sé por qué me excitaba tanto la situación, mi marido era todo un macho pero ese gustito suyo por verme coger con otros hombres me ponía a mil. Yo también quería verlo cogiéndose a otra mujer.