Tetona en la playa de Totoralillo se regala todita

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Cuando fui a la playa con mi amiga, no pensé que había desarrollado tantos senos. En una de esas le lanzo una pelota para ver como la paraba y el resultado fueron dos globos blancos moviéndose en la calurosa playa. Yo fui con todos mis recursos para poder comérmela, hasta que recordé que le gustaban las novelas de chinos y japoneses: por ahí la agarré. Le regalé una de las últimas obras del premio nobel y ella cayó redondita, me la pude coger a la semana siguiente, solo con pedírselo. Ella estaba más que agradecida. Creo que también quería comerse mi pichula.