Una cerveza y le metí la palanca en mi auto

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Yo le dije que me acompañe al auto a sacar unas latas de cerveza; ya ahí mientras abría una lata para tomar le dije que le tenía muchas ganas. Ella me confesó que también quería coger conmigo. Eso fue el comienzo de una cogedera increíble, porque apenas le metí mi pedazo de carne, la chinita comenzó a chillar y gemir de manera inconsciente; pero todo eso no hizo más que excitarme más y limpiar su concha con mi saliva, para que no manche tanto el auto. Ella gozaba tanto como yo de ese encuentro improvisado. Me pedía que le dé más y más duro.