Vendedora de arepas de Concón me lamió el pene

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Esta vez andaba por Rancagua y vi a una venezolana vendedora de arepas en la calle: era alta, de piel blanca, cabello rubia y delgada; andaba con leggins y unas zapatillas azules. Yo, sin perder tiempo, le saqué su número y la cosa es que al cabo de tres días la tenía en mi habitación chupándome el miembro. La muy perra me dijo que tenía una familia en Venezuela y esperaba que yo le diera algo de dinero para que pueda mandar a sus seres queridos. Obviamente que le dije que la ayudaría y todo el cuento para que me la chupara con más dedicación.